lunes, 5 de junio de 2006

CONFLICTOS EN EL USO DEL BORDE COSTERO: MAS DE UN VIEJO PROBLEMA

Aunque parezca irreal, nuevamente están tratando de marginar de la orilla a los "mareros": hombres y mujeres que trabajan en el mar en la extracción y recolección de algas y mariscos, quienes en la Provincia de Cardenal Caro, por décadas han hecho uso legítimo del borde costero. Como se muestra en esta foto, aún hay privados que quieren colocarle rejas al libre acceso a nuestras playas, haciendo caso omiso de que esta porción del territorio nacional, especialmente sus playas, son un bien de uso público y por tanto de todos los chilenos.




Un botón de muestra se dió el Domingo, 04 de Junio, en la playa de La Sirena, a unos 2 Kms. al sur de Cahuil, Comuna de Pichilemu, donde procedieron a quemar, dos "rucos", por instrucciones del dueño del predio que colinda con dicho asentamiento. En efecto, en horas de la mañana y si mediar aviso, un grupo de trabajadores, procedió a desarmar e incendiar estos rucos, con el fin de despejar la playa, pues al parecer dicho propietario no concieve que los mararos deban estar instalados en este lugar.

Frente a estos hechos, concurrieron a La Sirena el presidente de la FEDEPESCA de Cardenal Caro, José Guerrero Torres y el Capitán de Puerto de Pichilemu Sgto. Jorge Silva Pavés, quienes constataron los hechos.

Esta situación es una abierta violación a los derechos de los mareros, pues intervinieron por la fuerza en un sector cuya administración es de la Subsecrataría de Marina, y que corresponde a lo que la legislación reconoce como "servidumbre para pescadores", la cual es una franja del territorio del borde costero, correspondiente a 8 mts por sobre la línea de playa, la que aún frente a predios particulares le otorga derechos de uso a los pescadores artesanales, consagrados en el Código Civil.

Como lo muestran las imágenes, sus rucos fueron sacados completamente, los paneles y techumbres arrumbados y dejados a la interperie y la lluvia, lo que no se pudo remover se quemó. Como tratando de eliminar cualquier posible vestigio de que aquí existieron.

Lo unico que nos queda es repudiar esta acción, pues atenta contra los derechos fundamentales de estas familias de trabajadores del mar.

Aún seguimos pensando que el uso del borde costero puede y permite la coexistencia de un conjunto de actividades, para lo cual se deben derrotar aquellas prácticas que solo conducen a la confrontación y establecer por el contrario, procedimientos de planificación conjuntos, que hagan del uso del borde costero una alternativa de desarrollo para todos, y no para un pequeño grupo de privilegiados, que por tener mas poder económico, se sientan con el derecho de eliminar de la orilla una cultura.

A contar de hoy esta situación de La Sirena se comienza a discutir, y esperamos a resolver, en los tribunales, no obstante indicamos que la responsabilidad de construir una sana convivencia es tarea de todos y los garantes de este buen vivir son las instituciones y sus autoridades, las que esperamos funcionen.